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Ely, una elefanta especial y amigable

Publicado el 03 Junio 2019
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“Claro que por los animales se siente cariño, Ely es especial, amigable, quien piense lo contrario está equivocado”, manifiesta Marco Antonio Badillo Landín, uno de los cuatro cuidadores de la elefanta africana que habita en el Zoológico de San Juan de Aragón, mientras ella le permite revisar sus patas, la cola, orejas y de paso hacerle la podoplastia.

“Para mí es parte de mi vida, es un lazo afectivo el que tenemos, ella me conoce muy bien, pide atención y también nos permite un acercamiento, nos presta sus patas para que las revisemos. Ella es muy especial, esa confianza que nos tiene como cuidadores es algo bien importante”, manifiesta Toño, quien desde hace siete años convive con Ely.

Su trabajo empieza a las siete de la mañana y lo primero que hace es visitar el albergue de Ely para revisar que ella esté bien. “Desde la mañana comenzamos a hacerle su cama, que tiene como base arena, un montículo donde se echa. Posteriormente, lavamos sus casetas y su albergue, le damos sus medicamentos, hacemos revisión de sus cuatro patas y todo su cuerpo. Los medicamentos son de seguimiento diario junto con su suplemento alimenticio de vitaminas y minerales, así como sus pomadas para sus patas para que las tenga humectadas”, comenta el cuidador.

Ely es muy querida por sus cuidadores, quienes la bañan dos veces por semana con el propósito de cuidar su piel. Antonio comenta que con el amor y cuidado físico que le muestran cada día, intentan borrar las cicatrices que le dejó el circo donde estuvo por años.

“Yo creo que esas cicatrices quedan para siempre, pero el manejo que tenemos con ella lo tiene muy presente, sabe que no hay agresividad y ella se acerca con toda la confianza. Cuando Ely llegó al Zoológico de Aragón, lo hizo con cierta agresividad por el trato que recibía. Hoy tenemos su confianza, hacemos el manejo través de una barrera de entrenamiento llamada contacto protegido: Ely nos muestra partes de su cuerpo sin tener que jalarla o algún manejo agresivo. Mediante premios, nos permite ver sus patas, sus orejas y sus ojos. Ha bajado mucho su temperamento agresivo, colabora muy bien con nosotros”, precisa.

Ely escucha la voz de Toño y se acerca de inmediato. Es agradecida y hasta caravanas de agradecimiento, luego de que alguien la visita o que sus cuidadores y médicos veterinarios la revisan. Basta un “gracias gordita” y la fruta que más le encanta: la sandía.

“Disfruta mucho su casa de día y de noche, tiene su estanque donde se mete a bañar tranquilamente. En la mañana que llegamos la encontramos acostada en su montículo de arena, que es su cama, la encontramos muy tranquila y contenta. Su albergue es lo suficientemente grande para que se sienta cómoda, incluso, podríamos llegar a tener dos elefantes conviviendo en el mismo espacio”, comenta Antonio.

Como parte de su recuperación, todos los días le revisan patas, uñas, orejas, colita y piel. “Siempre llego con toda la esperanza de encontrarla feliz, que haya comido y dormido bien. Es parte del lazo que tengo con ella. Saber que Ely cada día esté más contenta con nosotros. Que no tenga algún malestar, principalmente en sus patas, porque es lo que principalmente lastima a los elefantes, de ahí que le limpiamos uña por uña, las suelas, que su piel esté humectada para que esté contenta. Nosotros que estamos con ella, conocemos cada una de sus necesidades”.